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martes, 28 de abril de 2015

La Provenza y Costa Azul

La Provenza está de moda, y no es para menos, ya que todo es como de cuento. Desde la costa mediterránea hasta los Alpes, este territorio conocido por las plantaciones de lavanda y amapolas, el perfume o las ventanas de colores, es un destino histórico, pero a la vez bohemio y sobretodo muy vintage, que os recomiendo a todos. Si aprovecháis el viaje, también hay tiempo para visitar las bonitas ciudades de la Costa Azul.

Os dejo un recorrido de 8 días visitando los lugares más bonitos de la Provenza y la Costa Azul. 




Carcassonne

La primera parada obligatoria de camino a la Provenza es Carcassonne, ubicada en el sur de Francia, es la ciudad medieval más bonita y mejor conservada en la que he estado. Pasear por sus calles te hace sentir que viajas a la edad media; una ciudad amurallada, conocida como "la cité", llena de historia y magia.

La visita al castillo es imprescindible, una auténtica pasada recorrer sus pasadizos y rincones más secretos. El precio de la entrada es de 8,50 euros.





Arles

La siguiente parada es Arles, a unas 2 horas de Carcassone. Esta pintoresca ciudad declarada patrimonio mundial de la UNESCO, nos sirvió de campamento base para recorrer la zona durante los dos siguientes días. El casco antiguo de Arles es súper colorido, y las fachadas de las casas, mantienen la estética tradicional de ventanas provenzales y aspecto desgastado. En Arles se encuentra la Ruta de Van Gogh, ya que el pintor vivió en esta zona de la Provenza durante una importante temporada en  la que pintó la mayoría de sus obras más conocidas.


                                                                                                  


Saint Remy de Provence


A media hora de Arles se encuentra el que para mi fué el rincón más bonito de la Provenza, St. Remy de Provence. Un pequeño pueblo "muy vintage" rodeado de campos de girasoles y lleno de pequeñas galerías de arte de pintores bohemios. Además, allí se encuentra la casa natal de Nostradamus, y el hospital donde Van Gogh se recuperó tras cortarse la oreja. Lugar donde pintó muchas de sus obras, además del Mausoleo y Arco de Triunfo en Glanum.
Comercios tradicionales y artesanos, heladerías, creperías caseras... ¡Esta ciudad es una auténtica postal! 


          




Les Baux Provence

Muy cerca de St. Remy, encontramos Les Baux Provence, un pequeñísimo pueblo medieval, punto clave en la Provenza por su ubicación en lo alto de la montaña presentado unas de las mejores vistas del sur de Francia. Ya que el pueblo es tan pequeño, la zona de parking es muy reducida y tiene un coste de 5 euros de tarifa única, así que si encuentras zona en la que poder aparcar antes de llegar a les Baux Provence, te recomiendo que aparques aunque luego tengas que andar un ratito.



















St. Marie de la mer y la Camargue

Para finalizar la jornada, es super divertido visitar St. Marie de la mer, una ciudad pesquera con una curiosa historia de sus patronas y la peregrinación gitana por Santa Sara. Y por otro lado el Parque Nacional de la Camrgue,  un parque de Flamencos y caballos salvajes que presentan una de las estampas más mágicas que he presenciado, pudiendo observar a apenas unos metros de cerca estos divertidos animales.

     















Aix en Provence

Tras dormir de nuevo en Arles, marchamos dirección Marsella con parada previa en Aix en Provence, ciudad que merece la pena dedicarle aunque sea un par de horas para visitar su casco antiguo y los comercios que lo rodean. Callejear sus calles es un auténtica locura para los followers de instagram, ya que no hay rincón que pase desapercibido para ser fotografiado.
Esta ciudad es conocida por las terrazas al sol de las cafeterías y por sus bonitas y cuidadas plazas.



                                                                                     


Marsella


La siguiente parada fue Marsella, una ciudad que ha crecido con el tiempo y cuyo puerto viejo ha sido reconstruido y convertido en un paseo muy chulo con vistas al mar. En mitad del paseo, encontramos el Hòtel de Ville (ayuntamiento), el Fuerte de St. Jean junto al faro del puerto viejo y el museo de historia.
Al final del puerto, se encuentra la catedral Santa María la Mayor, un edificio románico que ha sido modificado hasta llegar al colorido aspecto que presenta.
                                                                            
                                  

Justo al lado de la catedral, se encuentra el corazón histórico de Marsella, "le Panier".  Un barrio de la parte más antigua de la ciudad, y también, más curiosa. Fachadas pintorescas decoradas con graffitis, y exposiciones alternativas de artistas desconocidos decoran sus calles, comercios artesanos y cafeterías coquetas. Un pequeño barrio que bien merece un paseo. 
                                                                           



   
Marsella es una ciudad grande respecto al resto de lugares visitados de la Provenza, pero su casco histórico y el puerto viejo no dejan de perder su encanto. Por ello no recomiendo pasar más de un día en ella, ya que al ser una gran ciudad está muy masificada de gente y vale la pena desplazarse a otros lugares cercanos.

   

Niza

Después de dormir en Marsella, nos desplazamos 200 kilómetros hasta la bonita ciudad de Niza. Y digo bonita porque realmente lo es, especialmente por sus edificios cuidados de colores cálidos. 


En Niza podemos visitar la Promenade des Anglais, un paseo marítimo que finaliza en el Parc du Chateau, castillo al que se puede subir mediante un ascensor gratuito que está rodeado de jardines. La conocida Plaza Massena, se trata de un lugar al aire libre con parques, jardines y fuentes, que invitan a dar un paseo, lleno de familias, jóvenes tumbados al sol o simplemente paseando.





Además, es imprescindible dar una vuelta por la "Vieux Nice", una zona de callejuelas escondidas, tan estrechitas que apenas dejan entrar la luz del sol, y que están llenas de comercios, restaurantes y sobretodo heladerías. Y por último, el mercado de las flores, puestos ambulantes de flores que dan un colorido y divertido ambiente al casco antiguo. Seguro que os sorprende lo económicas que son las flores en la Provenza.





Cannes

Una vez visitada la ciudad de Niza, nos trasladamos a Cannes, dónde nos alojaremos los próximos dos días para visitar los pueblos de la zona.
Cannes es conocida por el Festival de Cine, el Glamour y la fiesta. Muchos la llaman la Marbella Francesa, y no se equivocan, hoteles lujosos y muchísimos turistas de países del este. Poco hay que ver en Cannes, Le Palais du Festival, el paseo marítimo o el casco antiguo llamado "la Croissette", lleno de restaurantes románticos y sobretodo mucho marisco, muy chulos para una velada.
Sin embargo, es que es una ciudad que viene de paso entre Marsella y Niza y sirve como punto de descanso y conexión entre los pueblos de esta zona de la Provenza.




Grasse

A menos de 40 minutos de Cannes, se encuentra Grasse, la capital internacional del perfume. Es una de las destinos más visitados de la Provenza ya que además de ser una bonita ciudad con palacetes, callejuelas estrechas y coloridas, es una ciudad medieval muy bonita para visitar.

En ella encontramos el museo del perfume, un divertido laberinto de olores, ya que esta ciudad es conocida porque de los más de 200 perfumistas del mundo, 40 están en Grasse.

                                             


Tourrette sur Loup


Uno de los rincones más bonitos de la Provenza es esta pequeña villa a 30 minutos de Grasse, en lo alto de las montañas. Un lugar tranquilo, medieval, cuidado y muy sencillo, rodeado de campos de lilas.
















Vale la pena pasear por sus diminutas calles empedradas, tomar un crepe o un pastel en la terraza de su única plaza, o visitar los comercios artesanos de jabón, papel secado o pinturas. ¡Una auténtica pasada!



Gordes-Abadía de Senanque

Tras hacer noche en Cannes de nuevo, empezamos nuestro viaje de vuelta con parada en Gordes, un pequeño pueblo envuelto de campos de lavanda, el más famoso del Luberon. 



Y no hay visita a Gordes sin desplazarse al que es sin duda uno de los lugares más colorido y tranquilo de la Provenza, La Abadía de Senanque.
Ubicada a 15 minutos de Gordes, se trata de un Monasterio cisterciense en mitad de un valle rodeado de campos y campos de lavanda, en el que habitan actualmente once monjes que se dedican al cultivo y cuidado de dicha flor. La visita a este monasterio es súper recomendable, y el lugar es mágico. Os dejo una foto de pleno mes de junio, mes en el que la lavanda presenta su color más bonito.


                             Fuente:national geographic
   







Aviñón

Una vez visitada la abadía, ponemos rumbo a Aviñón para hacer noche. Esta cultural y artística ciudad es además, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Se trata de una ciudad medieval amurallada por completo cuyo principal atractivo es el increíble Palacio de los Papas, uno de los edificios góticos medievales más grande e importantes de Europa con una extensión de más de 15.000 m2. El precio de la visita es de 10,50 euros, y debido a sus dimensiones, fácilmente podemos tardar unas dos horas en recorrer todo el palacio.


Aviñón es una ciudad bonita para pasear; al lado del palacio, se encuentra la catedral y los jardines que conducen al conocido Puente de Aviñón.


Nimes

Visitar Nimes es una parada obligatoria de camino a Montpellier. Es una ciudad pequeña, pero animada con muchas tradiciones, especialmente las ferias de toros y las recreaciones de luchas de gladiadores que se realizan en "Les Arenes", el anfiteatro romano mejor conservado del mundo cuyas dimensiones se igualan a un campo de fútbol.



Además del anfiteatro, en Nimes encontramos La Maison Carrée, único templo romano mantenido en su integridad, construido en el siglo I d.C en honor a Lucio César, nieto del Emperador Augusto.




Montpellier

De camino a Narbona para hacer noche, paramos en Montpellier, una ciudad joven, artística, cuna de los estudiantes de medicina. Se trata de la primera ciudad europea con universidad pública de medicina,  por lo que su afamada facultad se llena de estudiantes erasmus año tras año. Pegada a la Facultad, encontramos además, la Catedral, y el Arco del triunfo, el Acueducto des Arceaux o el barrio "Antigone" diseño del arquitecto Ricardo Boffil de los años 80 que recrea un estilo griego moderno totalmente peatonal muy curioso para visitar.

Es una ciudad cuidada, con enormes parques y rincones alternativos que harán que te enamores de ella. El casco antiguo está lleno de plazas y terrazas al sol, que le dan un ambiente muy chulo e invitan a disfrutarla.




Séte

De camino a nuestro último destino, Narbona, paramos en la ciudad pesquera de Séte. Llena de canales  larguísimos repletos de montones de barcos pesqueros apilados uno detrás de otro. Por las tardes, el muelle se llena de de puestos de pescado, y el olor a parrillas de marisco invade la ciudad.
                                                                  Fuente:www.roscata.ro


Narbona


La última ciudad visitada fue Narbona, que aparentemente parcecía ser una ciudad pequeña, pero tiene mucho que visitar. El Palacio de los Arzobispos, las calles del casco antiguo o la Catedral merecen parada obligatoria.

                                                                                                                                                         Fuente:www.narbonne-turismo.es

El Canal de la Robine, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y atraviesa la ciudad de Narbona, formando un paseo con espacios abiertos y esculturas al aire libre.


RECOMENDACIONES

  • El precio de los hoteles en Francia es más caro que en España, y para un viaje de tantas noches recomiendo alojarse en los conocidos Etap Hotels, son hoteles de bajo coste de la red IBIS y que se encuentran en la mayoría de las ciudades de la Provenza. El precio por noche para dos personas está entre 40-50 euros, y las instalaciones están limpias y son cómodas, y suelen tener parking gratuito. La única pega es que las almohadas, como en el resto del país, son muy finitas y si te cuesta coger el sueño, llévate tu almohada de casa.
  • Para llegar a la Provenza hay dos opciones, trasladarte en coche o viajar hasta Marsella en avión con una compañía de bajo coste y alquilar allí un vehículo para recorrerla. El precio se encarece con esta segunda opción, y en función de tu ciudad de origen puede que los vuelos no sean diarios y tengas dificultades para cuadrar tus rutas, ya que como habéis visto hay mucho que ver en la Provenza.
  • El tema autopistas y peajes en importante en este viaje. Las rutas más largas es mejor que las hagáis por peaje, son más rápidas y muy cómodas, y el precio en proporción a las autopistas españolas es más bajo. Algunos son solo de monedas, así que ten preparado un par de euros en la  guantera por si acaso. Especialmente en la zona de Niza y Cannes.
  • La gasolina (más cara que en España) es más económica en las afueras que en las ciudades y las autopistas, así que intentar llenar el depósito en las gasolineras más alejadas.
  • Los horarios de las comidas en Francia son diferentes, y más todavía en los pueblos más pequeños de la Provenza, así que intenta cenar pronto porque a las nueve de la noche los restaurantes ya están cerrados.
  • Los pueblos de la Provenza tienen suelo empedrado, llévate zapato cómodo, nada de sandalias.
  • La mejor época para ver los campos de lavanda es finales de mayo y junio, ya que en julio se recoge esta flor. Si puedes, aprovecha este mes para disfrutar de los espectaculares paisajes.
  • Y por último, ¡disfruta de la pastelería francesa! Come crêpes, galettes y croissants hasta que no puedas más.
       BON VOYAGE!





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